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lunes, 1 de febrero de 2010

EL PACTO DEL PARTO


Parece que se acerca el momento de la verdad en torno al “pacto educativo” que el ministro Gabilondo viene promoviendo. Pero, después de las reacciones al documento base presentado por el Gobierno, las esperanzas de acabar llegando al fondo de la cuestión, se desvanecen por momentos. Vuelven de nuevo al escenario la concertación, la libertad de elección de centro, la salvaguardia del castellano, el papel de los sindicatos y la Religión. En otras palabras, el problema sigue oculto por los intereses políticos, religiosos y de esferas de poder.
¿Dónde queda el nuevo enfoque del proceso de enseñanza – aprendizaje? ¿Dónde para la profunda reforma de las “didácticas” en todas y cada una de las carreras universitarias que pueden acabar conduciendo a un aula? ¿Dónde está el papel de la inteligencia? ¿En qué parte de los Pirineos ha quedado sepultado por un alud el aprendizaje por resolución de problemas? ¿Dónde acabarán los educadores en el sistema de parias sociales?
No necesitamos un pacto normativo y fotogénico. Necesitamos voluntad de futuro por encima de las necesidades inmediatas. Necesitamos futuro. Un futuro que está en los cientos de miles de niños y jóvenes , ajenos al esperpéntico espectáculo que les brindan “sus mayores”.
¿De qué sirve la libertad de elección de centro si, al final, todos aplican el mismo modelo añejo?
¿De qué sirve el castellano si, al final, carecen de herramientas con las que vehicularlo como generador de Conocimiento?
¿De qué sirve la Religión si, al final, no somos capaces de articular una oferta educativa comprensiva?
¿Qué aspiraciones de futuro podemos tener si somos incapaces de ponernos de acuerdo sobre el futuro de nuestros hijos?

lunes, 9 de noviembre de 2009

E DE ESTRATEGIA, E DE EDUCACIÓN


“La estrategia es un sistema de auxilio. Es más que una ciencia, es la transmisión del saber a la vida práctica, la formación continua del pensamiento inicial principal conforme a las situaciones continuamente cambiantes, es el arte de actuar bajo la presión de las condiciones más difíciles”.
Ha llovido mucho desde que el prusiano Moltke enunciará esta definición de estrategia, pero, pese a todo, continúa plenamente vigente. Es más, cuando la leemos, casi todos pensamos en estos tiempos presentes en los que efectivamente, nos encontramos “bajo la presión de las condiciones más difíciles”. Tiempos que exigen liderazgo inspirador y humanista, frente a la simplicidad de la ideología. Tiempos que exigen asunción de riesgos más allá del bien personal o del partido. Tiempos que reclaman estrategias, más allá de tácticas y rutinas de canibalismo político. Dese por enterado quien corresponda.
Esta semana se me presenta esencialmente académica. Mañana daré una charla en la Universidad de Alcalá de Henares y el próximo jueves lo haré en la Autónoma de Barcelona. En ambos casos, la idea de fondo es la necesidad imperiosa de formar nuevas generaciones que trasciendan al miedo y la incertidumbre. Nuevas personas que vayan más allá de mezquindad y la simplicidad en la acción. En definitiva, nuevos estrategas.
Terminaba Moltke diciendo…
“Por tanto, para la estrategia, los teoremas generales, las reglas deducidas de los mismos, no tienen ningún valor práctico”.
Sean felices, aunque haya gente empeñada en lo contrario.

martes, 14 de julio de 2009

RETOS


Ayer me preguntaba un lector, a propósito de mi post Preguntas y Respuestas, si Emprendimiento e Innovación eran un mismo fenómeno.
Desde un punto de vista global, efectivamente ambas cosas pertenecen a un mismo fenómeno que , quizás con toda probabilidad, sea uno de los procesos humanos con mayor historia y prehistoria. En definitiva, hablamos de esa tendencia tan humana a la aceptación de retos que conlleven nuevas respuestas a nuevas situaciones que, en caso de tener éxito, se traducen en progreso, avance, cambio o como queramos denominarlo.
Esta capacidad se manifiesta desde que el primer homínido se ve en la necesidad de afrontar la incertidumbre de una existencia marcada por la supervivencia. Evidentemente, algunos podrán decir que mi opinión es generalista y ambigua y no les faltará parte de razón. Pero, por otro lado, conviene no olvidar que detrás de un proceso de innovación, de mejora continua, kaizen o simple emprendimiento, subyacen los mismos patrones emocionales, mejorados, entrenados y afinados, pero exactamente los mismos que Miguel Ángel utilizó cuando proyectaba la cúpula de San Pedro o en los que Edison se refugió para continuar aprendiendo de sus errores.
En definitiva, cada una de las disciplinas que integran eso que podríamos denominar La Gestión del Cambio, contienen métodos, herramientas y tácticas específicas. Pero, por encima de todas ellas, subyace una tradición en evolución continua, un conjunto de valores y actitudes cuya activación constituye la premisa básica para ponernos en marcha.
El olvido de estos patrones emocionales es frecuente y explica muchos de los grandes fracasos funcionales de empresas y corporaciones a la hora de afrontar el futuro y, en definitiva, su supervivencia.
Todo ello, nos acaba conduciendo a una primera condición inexcusable para convertirnos en un país con futuro: la Educación. Sin un nuevo planteamiento educativo,radicalmente distinto al actual, es sinceramente imposible que lleguemos a afrontar con éxito el gran problema estructural que padecemos. Un planteamiento que mantenga la transmisión de conocimiento, pero sin convertirla en el objetivo último de toda actuación. Un planteamiento que comience a primar el desarrollo de capacidades y competencias basadas en la identificación, planteamiento y resolución de problemas, junto a la generación de entornos que favorezcan el desarrollo temprano de esos valores y actitudes tan humanos.
Una última reflexión...
Si un sistema educativo basa toda su actuación en la transmisión de conocimiento, ¿quiere decir esto que ya no existen problemas?, ¿es este un conocimiento último?, ¿han pasado los tiempos de la incertidumbre y las estrategias?, ¿hemos encontrado el mundo perfecto?

domingo, 19 de abril de 2009

INNOVAR EN AMERICA LATINA


La Innovación ofrece distintos frentes de batalla, todos ellos posibles y necesarios. Pero, de igual forma que una organización, sea cual sea su dimensión, debe realizar una prospectiva de escenario inicial y futuro. Un país debiera plantearse seriamente cuál debe ser su escenario específico de acción en lo que a la Innovación se refiere.
En este sentido, países como Argentina, Chile, Colombia o Venezuela debieran aplicar algo tan sencillo como el análisis del Momento de Entrada a la hora de centrar sus esfuerzos en la innovación de su estructura económica. Pese a mi desconocimiento sobre todos y cada uno de los aspectos de esta estructura en cada caso particular, puedo aventurar que un análisis de estas características ofrecería una serie de conclusiones generales evidentes:
1. Los esfuerzos deben centrarse en el diseño de una estructura educativa orientada al aprendizaje por resolución de problemas, desde las etapas más tempranas a las aulas universitarias.
2. En la actualidad, el alineamiento tecnológico no debe incluirse en las políticas de Innovación, sino en todo caso de fomento y desarrollo. Los escenarios de acción deben diferenciarse con toda claridad.
3. Las inversiones en despliegue de procesos de Innovación deben centrarse fundamentalmente en procesos con el fin de elevar los niveles de competitividad, así como en productos, no necesariamente de raíz tecnológica, pero orientados al consumo interno en una primera fase con el fin de iniciar el desarrollo de unas plataformas empresariales propias.
4. La Innovación debe entrar en la Administración Pública como primer frente de batalla con el fin de garantizar que esta sea un ejemplo a seguir y no un obstáculo a evitar.

jueves, 26 de marzo de 2009

LA GUERRA DE BOLONIA Y ESTUPIDECES AL USO


La resistencia al cambio es algo tan consustancial a la naturaleza humana como la firme creencia en el mismo como motor de progreso. Es esta aparente contradicción la que finalmente mueve nuestras existencias. Y en este contexto hay que enmarcar la Guerra de Bolonia que sacude nuestras facultades, fundamentalmente catalanas, en las últimas semanas.
Bolonia ni es la panacea, ni puede ser el final del camino, quizás tan sólo el principio de un cambio eternamente anunciado, pero infinitamente aplazado de algo tan caduco como el sistema universitario español. Una isla en medio de la nada que pretende reclamar su inocencia repartiendo culpas a diestro y siniestro, es decir antes y después del facto académico.
En estos días he tenido oportunidad de leer y escuchar juicios y valoraciones razonadas sobre la Guerra. Opiniones sobre las que se podrá estar más o menos en desacuerdo, pero, al fin y al cabo, honradas. Pero, frente a ellas, he tenido también la desgracia de perder mi valioso tiempo leyendo y escuchando sandeces, libelos falsarios, peroratas enciclopédicas, nacidas de los más arcanos temores y toda serie de imbecilidades propias de neo trotskistas de opereta.
La última de esta serie acabo de leerla en un diario catalán mientras paso el rato en un hotel de Madrid a la espera de tener el placer de cenar con vascos, madrileños y catalanes. Y es tal el cabreo metafísico que me ha provocado el citado escrito que me ha faltado tiempo para saltar de la cama, encender mi Mac y ponerme a la labor que, como ven, me ocupa.
El escrito en cuestión anuncia el Apocalipsis final con la entrada triunfal de Bolonia. La consagración de la herejía hedonista y el sacrilegio permisivo que asaltó en la década de los noventa las aulas de la Educación Primaria y Secundaria. La defunción de la memoria y el conocimiento. La bacanal de la vagancia, la orgia de la ignorancia llevada a su máximo extremo. Y todo ello dicho por un catedrático.
Bien, vaya por delante, que la Logse fue un paso en falso que nadie en su sano juicio puede continuar defendiendo. Pero como dijo el camarada Lenin, un paso atrás, dos adelante. O dicho de otro modo, lo que pudo tener de impulso al cambio, fue aprovechado por no pocos colectivos educativos que vieron la oportunidad para promover su propia reforma y hoy aseguran una oferta educativa integral y de calidad que, por cierto, no ve su continuidad en esa Barataria que es la Universidad.
En conclusión, nuestro sistema educativo de base, es decir 3 – 16 años, sigue necesitando una drástica innovación que no sólo salve la memoria, sino que asegure también el conocimiento. Porque, señor mío, nuestro cerebro necesita dos cosas: memoria y procesamiento. Necesitamos alimentarlo con datos e información que debe grabarse – memorizarse de forma ordenada y jerárquica en los fondos cognitivos – archivos base. Pero los datos y la información no sirven absolutamente de nada sin un procesamiento inteligente posterior que los convierta en auténtico Conocimiento. Dicho esto, permítame recordarle que si hay un lugar donde se prime la memoria y se olvide el procesamiento inteligente, ese templo se llama Universidad.
Las revoluciones no existen. Los cambios son las estrategias que utilizamos los humanos para transformar nuestro mundo. Estos cambios se realizan en ocasiones de abajo a arriba o viceversa, según sea el caso, azar u oportunidad. En este caso concreto, el cambio desde la base ha fracasado. En otras palabras, déjese de lanzar culpas a las clases educadoras inferiores y póngase a la labor porque la pelota la tiene en su tejado. Es decir, probemos de arriba abajo.
Bolonia debe percibirse como una oportunidad de cambio no como una amenaza a una estabilidad indeseable. La Logse no se percibió como oportunidad, sino como amenaza y ha acabado convirtiéndose en una molestia. Bolonia es una oportunidad para poner orden en su casa y convertirla en un templo de conocimiento activo y no en el Museo de la Historia del Conocimiento. Si lo logra, no dude que el cambio se extenderá hacia las capas inferiores.
A mi no me preocupan las protestas estudiantiles, me indigna la huida hacia delante de algunos trabajadores universitarios. No todos porque, como en farmacia, de todo hay y no son pocos los profesionales enamorados de su labor además de trabajadores universitarios.
Pero, mire usted, las personas no sentimos miedo ante el riesgo, sino ante el sentimiento de perdida. Si no que se lo digan a los estrategas del negocio de la incertidumbre por excelencia que son las aseguradoras. En consecuencia, estas rabietas que nos llegan no sería de extrañar que no fueran otra cosa que miedo, MIEDO con mayúsculas.
Miedo a no ser capaz, miedo a perder influencia, miedo a tener que aprender de nuevo, miedo a mantener una relación más estrecha y cercana con el otro protagonista de ese acto que se llama enseñar – aprender o, si prefiere, educar, miedo a no poder fabricar tanto paper, miedo al miedo.
No creo que Bolonia sea la última ocasión, habrá muchas más, pero, al menos convierta el problema en una oportunidad y deje de verlo como una molestia esperando que se lo solucionen los educadores de segunda división – léase maestros y profesores – o las universidades de la vida real que son las empresas.
Hasta entonces, le ofrezco mis más sentidas condolencias por la próxima defunción de su mundo caduco.
LA IMAGEN QUE ILUSTRA ESTE POST PERTENECE A LA OBRA GRÁFICA DE PAVEL KAPLUN

domingo, 22 de marzo de 2009

NO, MINISTRA GARMENDIA


Cuando Cristina Garmendia Mendizábal fue nombrada ministra de Ciencia e innovación en el segundo mandato Zapatero, fueron muchos quienes dudaron de su futura gestión al frente de la nueva cartera. Yo, desde este humilde lugar, la defendí y pedí confianza y continuo haciéndolo aunque cada vez con menor convicción desgraciadamente.
Pero lo que no puedo defender es el artículo que la ministra publica hoy en el suplemento de negocios de El País. Artículo que lleva por título Ciencia e Innovación: ahora más que nunca.
Y no puedo hacerlo por dos razones básicamente. La primera es la naturaleza misma de un escrito que rezuma oficialidad, generalidad y simpleza. Más bien recuerda al discurso de inauguración del pantano de turno que a una defensa y llamada a la acción. En pocas palabras, expresa ambigüedad, conformismo, es decir falta de ambición política, y un talante más cercano a consejero de entidad financiera en junta de accionistas.
En segundo lugar, me resulta difícil estar de acuerdo con el escrito de la ministra, no por lo que dice que son perogrulladas, sino más bien por lo que no dice y calla. Comenzaré por lo que dice, pero sin abundar mucho en ello porque, como les digo, son verdades de a puño pero de carácter superficial como todas las verdades oficiales. No hay que romperse mucho la cabeza para llegar a la conclusión de que nuestros problemas son estructurales. Tampoco hay que ser muy leído para entender que el principal de nuestros obstáculos es nuestra baja productividad y veo aún menos necesario explicarnos de forma poco didáctica la relación entre el valor añadido bruto y el coste del capital y el trabajo. Y me refiero a la poca habilidad didáctica porque cuando se escriben generalidades se supone que se hace con carácter divulgativo – didáctico. Finalmente, tampoco era necesario que viniera a visitarnos Paul Krugman para que la ministra se decidiera a escribir sobre la necesidad de revolucionarnos a través de la Ciencia y la Innovación. A esa conclusión hace tiempo que hemos llegado. Y no es cuestión, como dice la ministra, de preguntarnos si queremos o no optar por este desafío. Hace tiempo que venimos queriendo. La cuestión es si realmente sabe el Gobierno lo que realmente supone asumir este reto, si realmente ha dedicado el tiempo necesario a diseñar sus estrategias y si va a afrontar la Innovación y, en consecuencia, el reto de la productividad a todos los niveles de la sociedad y la economía española.
De momento, esto último va a ser que no por lo que se desprende del escrito de la ministra. Nadie duda de que gran parte de nuestros esfuerzos de los próximos años deben estar dirigidos a potenciar la inversión en I+D, Gestión del Conocimiento y potenciación de la investigación en general. Pero la ministra insiste en restringir los esfuerzos a estos tres campos, olvidando el fondo de la cuestión, las calderas del sistema y, en definitiva, la realidad de este país por mucho que no le agrade.
La ministra no debiera olvidar que existe vida más allá de los laboratorios y las aulas universitarias, más allá de los grandes complejos tecnológicos y los avances en investigación biomédica. Vida protagonizada por cientos de miles de pequeñas y medianas empresas que, hoy por hoy, son la base real de nuestro tejido económico y empresarial. Vida protagonizada por cientos de miles de funcionarios que necesitan urgentemente innovarse de forma inteligente. Vida protagonizada por millones de alumnos no universitarios que malviven en la economía del conocimiento con un sistema educativo que no ha vivido desde hace siglos una reforma real, más allá de los curricula y la teoría metafísica.
Me encanta que hablemos de productividad y la relacionemos con la Innovación, pero a todos los niveles. Voy a proponer un ejemplo, elemental, pero cercano y didáctico. ¿Sabemos cuánto nos ahorraríamos procediendo a innovar la gestión de las contratas y planificación de mantenimiento de infraestructuras públicas? Puedo aventurar que cientos de millones anuales. ¿Quién no ha visto acabar una obra pública y ver como al cabo de dos semanas las palas y picos comienzan de nuevo? Así de simple y sencillo y sin relación alguna con la robótica o la biomedicina.
Me encanta que hablemos de la revolución universitaria, de Bolonia y de la Estrategia Universidad 2015. Pero podemos acabar haciendo un sainete de todo esto. ¿Vamos a enseñar a los alumnos a pescar? ¿Quién les va a enseñar a pescar? ¿La universidad española está repleta de pescaderos, pero apenas hay pescadores? ¿Podrán enseñar todo un mundo de inteligencias a partir de los 18 años? ¿No han oído hablar ustedes de la psicopedagogía y el proceso evolutivo? ¿Qué papel juegan las escuelas e institutos en toda esta historia? Envidian y alaban los sistemas nórdicos, pero por aquellas tierras uno empieza a desarrollar su Inteligencia Estratégica desde el primer día que pone un pie en una institución educativa.
¿Recuerdan ustedes aquello de la Calidad? Pues recuerden también los dineros gastados en divulgación de sus bondades y el escándalo callado, pero sobradamente conocido, de los premios autonómicos a la excelencia en su gestión. La filosofía era y es buena, pero ya se encargaron algunos de mercadear con ella y no vean con qué grados de productividad. Pues bien, corremos el peligro de reproducir el mismo esperpento con la Innovación, palabra de la que todo el mundo está aburrido, hasta el que te busca un hueco para aparcar el coche en tu visita a la Alhambra. Pero este aburrimiento no es sino la comprobación de que nos encontramos en el primer nivel del negocio: divulgación. Al menos, roguemos por llegar al segundo nivel.
Y, como dice la ministra, más que lamentarnos en los problemas, es hora de trabajar en las soluciones. Pero, por favor ministra, déjenos trabajar a todos.

martes, 17 de marzo de 2009

MESSAGE IN A BOTTLE o EL BUEN PASTOR


Comentaba el otro día que la actitud ante la situación económica actual no es la de la botella medio llena o medio vacía. En otras palabras, ni Krugman por fatalista, ni Bernanken por optimista han ido más allá de una predicción arriesgada. La cuestión es abandonar esa botella porque sencillamente no está llena y, en consecuencia, no asegura bienestar para el conjunto de la sociedad. La cuestión es atreverse a dejar atrás esa botella y asumir el riesgo estratégico que conlleva descubrir una nueva. Y para esto, ni las tesis de Friedman, ni las de Keynes pueden ir más allá de aportar soluciones transitorias mientras se produce la generación del nuevo escenario.
Esta es por tanto, la primera lección: Nuestros conocimientos de gestión de las crisis están a punto de quedar obsoletos, hagamos uso de ellos como contención, nunca como solución.
El origen de todos los males no está en la actuación de las entidades financieras. Esta sería la conclusión elemental de un análisis superficial. La ausencia de ética y gobernanza financiera es una causa específica de un proceso más complejo que encierra factores genéricos de largo recorrido. En el fondo, es algo tan sencillo como el final de un modelo que creíamos interminable. Pero los epílogos de los grandes hitos de nuestra historia exhiben conductas desproporcionadas y abundantes cisnes negros que diría Nassem Talib. Generar recursos extraordinarios para reflotar a los perdedores puede ser una medida de contención que nos haga ganar tiempo, pero nunca una solución.
Segunda lección: la actividad financiera deberá continuar en el futuro, pero sólo estará abierta a quienes comprendan y contribuyan a crear los nuevos escenarios. Si hasta entonces, la gobernanza y el bien común reclaman intervención directa, ningún gobierno debiera dudarlo aunque dejemos el camino sembrado de algunos moribundos.
La Innovación no es ni el medio, ni el fin, tan sólo es el resultado. La generación de un sistema educativo que considere prioritario el desarrollo de las Inteligencias desde temprana edad con una confluencia final en el desarrollo de la inteligencia Estratégica, va más allá de centrar la atención en la Universidad, acostumbrada a dar peces en lugar de enseñar a pescar. La Universidad cambiará cuando quienes accedan a ella sepan pescar.
Tercera lección: el presente se articula a partir del futuro y este se encuentra en quienes nacen hoy. Inviertan en investigación y desarrollo, pero no olviden que la Educación es nuestro futuro.
Volver al camino supone reactivarse, es decir recuperar simultáneamente la producción y el consumo, la oferta y la demanda, la fluidez financiera y el equilibrio del ahorro, en definitiva la capacidad de generar valor de forma continua y sostenible. Recurrir a las arcas públicas como impulsor ficticio de valor puede resultar una medida de contención para ganar tiempo, pero nunca será una solución. Y menos aún si el país cuenta con virtuosos de la fontanería desviando caudales y canalizando corrientes.
Cuarta lección: Podemos sobrevivir sin nuevos puentes, jardines, intercambiadores y demás ingeniosas soluciones, pero no podemos prescindir de las personas, ni condenarlas a la intermitencia y precariedad. Abran las arcas, pero para quienes apuestan por el futuro construyendo presente. Nadie va a reprochárselo si cuando llegue la hora de los sufragios todo el mundo acude en día de fiesta y no en otro día más.
Todos sabemos que se esconde detrás del poder: el auténtico poder. Todos somos conscientes de la fragilidad de las ideas: la realidad. Todos debemos algo a alguien, empezando por nuestra madre: la vida. Todos quisiéramos vencer al enemigo de nuestros actos: el olvido. Pero continuar con la monótona dialéctica partidista puede ser una medida oportunista frente al adversario, pero nunca será una solución para aquellos a los que teóricamente sirven.
Quinta lección: la grandeza no se encuentra en declararse vencedores porque siempre habrá perdedores. Se enfrentan a un reto que va más allá de sus intereses. Hagan buena la definición de “política”.
En fin, el buen pastor no es aquel que preserva a sus ovejas de las alimañas para acabar conduciéndolas al matadero.
La imagen que ilustra este post pertenece a la obra gráfica de Uli Steiger

jueves, 29 de enero de 2009

EDUCACIÓN PARA LA JOVEN CIUDADANIA


Nueve de la mañana, Rambla de Cataluña, tengo tiempo para escribir mi post antes de empezar con mi ronda de reuniones. Me he levantado a las cinco de la mañana, aeropuerto, aeropuerto, taxi y aquí estoy.
Tengo por costumbre levantarme de buen humor. No tatareo canciones, pero no resisto el esbozar una ligera sonrisa ante el espejo del cuarto de baño. Los días están para vivirlos, intensamente a ser posible. Pero en algunas ocasiones llega un gracioso que te hace esforzarte un poco más de los habitual por seguir viviéndolos intensamente. Hoy, en apenas dos horas de transito, he podido confirmar mi teoría de la irremediable ausencia de eso que llamaban antes educación entre un buen número de jóvenes de ese tramo de edad comprendido entre los 25 y los 35 años.
Facturas tu equipaje y te diriges al bareto a tomar un cafelito que te despeje. La barra no está inaccesible, pero tampoco está para tirar cohetes. Me coloco frente a un individuo de estos que llevan el traje como uniforme y, en consecuencia, se convierten en adefesios ambulantes. Carraspeo para hacerle ver que es difícil acceder a la barra con su maletín encima de la misma y su abriguete necesitado de cepillado ocupando un taburete. Pero el caso es que ni se inmuta. Llega la camarera y sin decir palabra me increpa con su mandíbula cromañón. Uno que intenta ser bien pensado, contempla la posibilidad de estar ante un ejemplo de integración laboral de un discapacitado y opto por darle los buenos días, pedir mi cortadito y añadir por favor. Pero, en ocasiones lo que soy es un gilipollas. Vuelve la individua y caigo en la cuenta de que habla, bueno farfulla algo así como uno cincuenta.
Llegó al avión, me siento junto a una pareja de abueletes del Inserso que observan, que no miran, todo a su alrededor con la curiosidad del que se sabe aventurero. Llega un individuo a la plaza delantera, otro traje uniforme, maletín y maletón. Me pega un empellón con su indecente abrigo al tratar de doblarlo que descuadra mi escuálido flequillo, la palabra perdón no existe en el nuevo castellano para triunfadores mileuristas. Despegamos y por si ya fuera poco el espacio que tienes en estos aviones, el impresentable del abrigo reclina a tope su asiento para echarse un sueñecito. Carraspeo, me muevo, presiono mi rodilla contra su respaldo. Pero ya se sabe, los membrillos son inconmovibles.
Por fin aterrizamos en BCN y consigo salir como puedo del zulo. El impresentable ni ha puesto en posición el asiento durante la aproximación y ya se ha dado el dos como alma que lleva el diablo. Una vez en el pasillo, coloco bien el asiento, única estrategia posible para permitir la salida de los aventureros del Inserso. Pero mientras lo hago, una rubia casposa, botas plastiqueras y bolsito tachuelo me increpa con un es para ayer que me deja para allá. Por si fuera poco, efectivamente masca chicle y seguro que le huele el sobaco a tigrillo desde el saturday night.
Pero no acaban aquí mis males ya que en el autobús que nos lleva a la terminal, una pelirroja de pega, más bien magenta solferino degradado, me pega un pisotón con sus estiletes que me deja lisiado para el resto del día. No, tampoco conoce esa extraña palabra llamada perdón.
En fin, estoy un poco harto de esta polémica sin fin sobre la Educación para la Ciudadanía. Sobre todo, teniendo en cuanta que antes se debiera recuperar la Educación de la Joven Ciudadanía.
Vaya por delante que conozco maravillosas personas comprendidas entre los 25 y los 30, pero, al igual que el buen caviar, cada vez abunda menos.
Buenos días Barcelona

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