domingo, 1 de marzo de 2009

SUBPRIME MADE IN SPAIN


En 1929, el año del Crack, Frigyes Karinthy, un escritor húngaro no demasiado conocido, escribió un relato corto titulado Cadenas que con el paso del tiempo se convirtió en el origen de la Teoría de los Seis Grados de Separación. Esta teoría viene a decir que usted puede estar conectado a un individuo del atolón de las Feicher a través de sólo cinco contactos – seis enlaces en realidad. En otras palabras, podemos llegar a conocer absolutamente a toda la población mundial, incluida Madonna, a través de tan sólo seis enlaces. La teoría siempre se ha considerado una curiosidad cuando no un delirio de imbéciles. Pero, mire usted por dónde, la todopoderosa Microsoft ha dedicado un buen montón de tiempo y recursos a probar su veracidad. La conclusión a la que se ha llegado es que la teoría efectivamente es incorrecta ya que no son 6 grados, sino 6, 6 los que le separan a usted de cualquier otra persona del planeta. Algunos llaman a esto Globalización y lo consideran la octava maravilla, menos cuando se activa la gripe aviar, el mal de las vacas locas o el temido Ébola.
Sin embargo, en la ciencia económica la Teoría de los Seis Grados es tan antigua como el concepto de valor. Incluso es más relativa ya que, en determinadas ocasiones, los seis grados se ven reducidos a uno o dos. De hecho, la Economía se asemeja más al guión de Con la muerte en los talones o a un intento de batir un record Guinness tirando fichas de dominó que a la cándida casuística de Karinthy. Es lo que llamamos los ciclos infernales, un auténtico entramado apocalíptico que, cuando se produce, destruye décadas de trabajo y creación de valor.
Ambas cosas, la Teoría de los Seis Grados y el Ciclo Infernal, pueden explicar un auténtico milagro de la naturaleza como es la conversión de miles de hipotecas españolas en basura subprime.
Voy a ahorrarles la descripción y definición de préstamos subprime porque a estas alturas de la película es algo más conocido que la marca de las maracas de Machín. Está claro que las entidades crediticias norteamericanas no se comportaron con ingenuidad, sino con avaricia desmedida al establecer un rango cero de riesgo en sus operaciones pasando luego a complicarlo más aún al estructurar ese crédito en productos financieros de alto riesgo y rimbombantes nombres que atrajeron a nuevos candidatos al Nobel de la Avaricia desde la Vieja Europa, incluido Mr. Triunfador Botín que, por cierto, rima con el amigo de los angelotes negros.
Esto ocurrió hace meses, aunque a algunos les parezca una eternidad. Pero, en España las aguas bajaban tranquilas porque el mensaje era claro: las medidas de control del Banco de España hacen imposible una situación similar, en España no hay subprimes y el sistema financiero podrá hacer frente a la crisis con solvencia y garantía.
Quizás fuera aparentemente cierto, porque ya saben que las verdades siempre son aparentes. Pero, mire usted por dónde, tuvo que venir a aguar la fiesta la cochambrosa Teoría de los Seis Grados unida al dichoso Ciclo Infernal que más bien parece el título de una de Clint Eastwood. Y, hete aquí, que lo que hasta ese momento eran sólidas hipotecas se convirtieron en subprime made in Spain. La red de redes que es la economía de mercado obró el milagro de los peces y los panes. Aunque más bien fue una de plagas egipcias en forma de insolvencia total, provocada por quiebras, despidos, expedientes de regulación y mucho miedo en el cuerpo.
Es uno de los misterios de la economía moderna, puedes pasar de héroe a villano más rápido que la Cenicienta de princesita a hortera de alpargata. De rico a pobre en menos tiempo que lo que dura una anchoa en un palillo. Y vete a reclamar a la Mano Invisible que lo llevas claro.
Mientras que los norteamericanos son excesivos en todo, hasta en las reacciones inmediatas de intervención pública a diestro y siniestro, la UE se ha mostrado más cauta y ha dejado muy claro que no está por la labor de la intervención por el artículo 33 y menos aún la nacionalización masiva. Pero una cosa es la teoría y otra muy distinta la dura realidad de los Seis Grados. Así que cosas veremos y maravillados quedaremos en los próximos meses. El sistema puede ser todo lo sólido que se quiera, pero le están empezando a crecer los enanos más deprisa que a un tonto las tizas. Las subprime made in Spain, los lodos de las compras de fondos de pacotilla, el vencimiento de los pagos a otros colegas europeos, la creciente inactividad en las operaciones diarias, el cluedo interbancario y otras muchas cosas más que no pueden citarse van a poner a prueba nuestra confianza en los bancos de toda la vida.
Pero, como dijo Владимир Ильич Ульянов, mayormente conocido como Lenin: el límite de la confianza viene marcado por la necesidad.
Y necesidad va a haber más de la que nos gustaría, así que vayan los próceres financieros construyendo explicaciones.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

He leido tu post de ayer y aún siendo totalmente acertado lo que comentas sobre la situación de la estructura financiera, no deja de ser curioso que los diarios anuncien hoy que el Banco de España prepara medidas de intevención ya que las reservas acumuladas de la banca privada se desvanecerán en cuestión de seis a ocho meses.
PL

Anónimo dijo...

Maravillas veremos, de eso no hay duda, pero nacionalizaciones hay que descartarlas en un país con gran tradición desnacionalizadora. Veremos fusiones, absorciones, redimensionamientos y algún que otro naufragio.
Joaquim

Anónimo dijo...

La red de relaciones permitió la especulación y ahora ha permitido la contaminación. Esperemos que también permita intercomunicar una rápida recuperación. Con todo, se habla muy poco del endeudamiento de la banca española en el mercado interbancario europeo y eso es una losa que va a jugar un importante papel negativo.
Juan

Anónimo dijo...

Siempre quedará la duda de si realmente las hipotecas que se concedieron en España no eran a todos los efectos subprime.

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