jueves, 20 de noviembre de 2014

PIRAMIDES Y PERSONAS, LA INSOPORTABLE LEVEDAD DE LA "P"








Esta mañana arrancaba la EEC14 en el Palacio de Congresos Euskalduna de Bilbao y lo ha hecho de forma esplendida con una sala abarrotada tal como he podido comprobar en calidad de blogger invitado.
El evento se ha abierto con una breve pero intensa presentación de Elena Gómez del Pozuelo, directora de Adigital a la que ha seguido un buen número de intervenciones aunque personalmente me quedo con la de Juan Pablo Puerta, Director de Global Expansion (Souncloud).
Conocía a Juan Pablo y no me ha defraudado. Ha comenzado como hay que comenzar, es decir por una historia, en este caso la del viejo edificio número 20 del MIT , un lugar incomodo, frío, desvencijado, pero cuna de más de veinte premios Nobel. La creatividad en estado puro que tuve oportunidad de conocer poco antes de desaparecer para dejar paso al futurista Stata Center.
Juan Pablo nos ha hablado de la creatividad y los creativos aunque centrando el discurso en la raíz tecnológica y digital como no podía ser de otra forma para alguien que ha pasado por Yahoo, Craigslist, Etsy y ahora impulsa Soundcloud. Este ámbito de la creatividad está dominado por ideas como libertad, interflujo, usuario o visión periférica. Estoy totalmente de acuerdo con lo que hoy nos ha presentado aunque – siempre hay un aunque, ese but tan pulcramente anglosajón – su intervención, plena de positivismo y optimismo, no ha conseguido calmar mis inquietudes en torno a la creatividad.
Quien suscribe lleva también una vida en esto de la creatividad, nada menos que treinta y cinco primaveras, aunque centrado en el gremio de los fontaneros, es decir aquellos que tratamos de explicar a las personas en general lo maravillosamente creativas que pueden volver a ser. Y digo pueden volver porque, en realidad, se trataría de una resurrección tras el traumático periodo que la sociedad denomina “prepararse para la vida”, es decir nuestros años de aprendizaje como estudiantes, primero en los tramos obligatorios y después en los universitarios si ha habido lugar.
Silicon Valley, Cupertino, Palo Alto y otros más, son lugares míticos que evocan el Shangri – La de la creatividad humana. Mundos de ideas y libertad, paraísos de la otra mirada. Pero, al fin y al cabo, son la cúspide de la pirámide, esa figura que siempre acaba representando la cruda realidad. Es la cima donde residen los dioses, más allá del bien y del mal. El País de Nunca Jamás donde todo es posible por muy absurdo que parezca. Pero, a medida que descendemos hacia la base de la pirámide, las cosas cambian y no precisamente a mejor.
En los submundos, la realidad es otra: contrato – trabajo – remuneración; estandarización, rutinas y normas; productividad, competitividad y beneficio. Sí, ya se que desde lo alto nos dicen que todo es posible y a los hechos se remiten, pero en la exosfera el ambiente siempre está menos enrarecido. Allí la densidad de población es prácticamente ridícula y pueden permitirse el lujo de crear un negocio de éxito que apenas necesite mano de obra.
Contra toda ley física, la batalla de la creatividad se ha ganado en un entorno apenas humano, las capas superiores de la pirámide. Pero todavía nos espera la parte más dura, la cruda y dura base. Llevamos siglos intentándolo, pero resulta difícil convencer a la gente que puede ser, al menos, tan creativo como Jobs. Puede llegar a ser un acto de fe la aceptación del Talento como corporativo. Apenas se entiende que hay valor más allá del invierto uno, consigo dos. Y, sobre todo, resulta complejo desmontar un sistema educativo nacido con y para la industrialización que se articula también en torno a la pirámide: todos deben ser educados, pero sólo algunos serán los elegidos.

Llegados a este punto, siempre me asalta la misma duda: ¿no estaremos hablando de la misma pirámide?

lunes, 17 de noviembre de 2014

TONTABILIDAD Y TALENTO




Sí, han leído bien, “tontabilidad” aunque no entendida como la contabilidad de tontos de la organización, sino como el arte de hacerse el tonto en la organización.
Siempre que hablamos de Talento y Empresa, de una forma u otra, acaba apareciendo la figura de quien, lejos de ver como una oportunidad la gestión del talento en la organización, tiende a percibirlo más bien como una amenaza o, en todo caso, una molestia.
Quizás, antes de llegar a ese punto, habría que definir qué entendemos por “talento” en el contexto de la empresa.
El talento siempre ha estado considerado como algo inusual, poco frecuente, especial. Sin embargo, en el contexto de la empresa, el talento es natural, frecuente y, en definitiva, común a todas sus personas. Pero esta concepción corporativa del talento sólo puede entenderse desde la óptica del valor y, de forma más concreta, de las condiciones que debe cumplir la empresa para la generación de ese valor.
Piensen por un momento en conocidos deportistas, literatos, pintores o actores. Efectivamente, cuentan con un inmenso talento, pero ¿sería su talento útil para una empresa de conservas, logística o de derivados del flúor? Me temo que no, salvo en lo referido a su imagen.
Cuando hablamos del talento en la empresa, hablamos de habilidades y competencias notables, pero siempre enfocadas a satisfacer las necesidades de la misma en términos productivos y de generación de valor. 

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ECONOMÍA DIGITAL- EEC BILBAO




Ya quedan pocos días para el pistoletazo de salida de la Conferencia Europea de Economía Digital en Bilbao – EEC en la que estoy seguro vamos a tener oportunidad de conocer y debatir sobre el futuro inmediato y las indudables oportunidades de generación de valor que se nos presentan a corto y medio plazo.
El e- commerce no ha hecho más que empezar su recorrido aunque percibamos que, hoy en día, su presencia es permanente y global. Pero queda mucho por hacer y, sobre todo, descubrir. Quedan muchas innovaciones disruptivas por aparecer después del primer take-off inicial al que han seguido cambios de carácter incremental como ocurre siempre en este tipo de escenarios.
La geo localización, m – sites y apps dominan el escenario de cambio actual, pero aún falta algo por llegar, no sabemos exactamente el qué, pero está ahí. Con toda seguridad la EEC de Bilbao de esta semana comenzará a darnos pistas sobre ello.
La Economía Digital nos habla de competitividad, nuevos canales de generación de valor y oportunidades hasta ahora impensables, pero por el contrario siempre arroja la sombra de una actividad intensiva que aporta un nivel de ocupación muy limitado. Quizás vaya siendo hora de analizar estratégicamente los escenarios de futuro y el necesario equilibrio entre generación de valor puro y compartido. Con seguridad, será uno de los temas que se tratarán a partir del 20 de noviembre en Bilbao.

Allí nos vemos.

martes, 4 de noviembre de 2014

EEC´14 - DOS SEMANAS



Apenas faltan dos semanas para la EEC14 – European Ecommerce Conference organizada por Adigital – Asociación Española de la Economía Digital y que se celebrará en el Palacio Euskalduna de Bilbao los días 19 y 20 de este mes.
El programa se anuncia muy interesante e intenso y los ponentes de primera fila: Niall Wass, Moshe Hogeg, Juan Pablo Puerta o Alexander Rose.
No faltaremos para poder informar del evento y sus principales conclusiones.

La Innovación y el Talento son piezas claves en el desarrollo de la Economía Digital, así que no faltaremos.

viernes, 31 de octubre de 2014

SIN NOTICIAS DE LA INNOVACIÓN






Des­pués de tan­tas pre­fe­ren­tes, ladri­llo oxi­dado, aero­puer­tos mar­cia­nos, tar­je­tas opa­cas y juz­ga­dos de guar­dia que no dan de sí con tanto corrupto, uno se pre­gunta: ¿y qué fue de la Innovación?
La Inno­va­ción fue como la can­ción del verano, como un otoño sin flor, como un sacris­tán sin poli­llas, un bar sin tor­ti­llas, en fin, un océano sin mar. La Inno­va­ción lo fue todo y no fue nada.
¿Y por qué?
Por que no podía ser de otra forma y manera. No hubo con­vic­ción aun­que sí mucha eru­di­ción. No hubo volun­tad aun­que sí mucha música y cele­bra­ción. Acabó con­vir­tién­dose en el soni­quete pre­fe­rido de polí­ti­cos y con­se­je­ros, minis­tros y pre­si­den­tes. Era peor que una pesa­di­lla en Elm Street. Conec­ta­bas la radio y allí estaba, dor­mi­ta­bas frente al plasma y allí te la encon­tra­bas, repos­ta­bas gaso­lina y te entraba por los ojos aque­llo de “inno­va­mos para ti”, ya no com­pra­bas deter­gente, ahora era power – inno­va­tion, hasta el cura de mi pue­blo inno­vaba dando la misa con la tablet  de la man­zana del pecado.
De repente, un día, todo aque­llo cesó como si de una tor­menta de verano se hubiera tra­tado. Ya no había cele­bra­cio­nes, ni dinero a fondo per­dido. Sólo había incer­ti­dum­bre, miedo y pará­li­sis. Y siguiendo las ense­ñan­zas de Santa Teresa, en tiem­pos de tri­bu­la­ción, mejor no hacer mudan­zas aun­que muchos tuvie­ron que hacerla a fuerza de desahu­cios, eres y demás desgracias.
Hubo un intento de repe­tir la jugada aun­que cam­biando de estre­lla, tras­pa­sa­mos a la inno­va­ción y ficha­mos al empren­di­miento, pero aque­llo fue un bluf, ni mar­caba, ni cen­traba aun­que tam­poco podía hacer mucho más por­que por no haber, no había ni para un triste balón de plástico.
¿Y ahora qué?
Ahí esta­mos, poco a poco, “ya sabes peleando” le dice uno a otro. Vamos recu­pe­rando la espe­ranza aun­que con­ti­nua­mos el duelo y toda­vía nos dan cuchi­lla­das a trai­ción cada vez que apa­rece un bár­ce­nas o un blesa. Los ciclos son lar­gos pero la humi­lla­ción lo es aún más.
Exis­ten héroes, per­so­nas y orga­ni­za­cio­nes que desde el pri­mer momento cre­ye­ron y quien cree, crea. Inno­va­ron frente a viento y marea, incluso sin acu­dir a con­curso público, sub­ven­ción, fondo euro­peo o jamai­cano. Inno­va­ron por­que tenían la cer­teza de que era el mejor camino hacia el futuro. Curio­sa­mente, en su gran mayo­ría han sobre­vi­vido frente a otros que ponían una wifi en sus loca­les y anun­cia­ban orgu­llo­sos su inno­va­dora revo­lu­ción. Con­ti­núan inno­vando, incre­men­tal o radi­cal­mente, sen­ta­dos o en cucli­llas, no desis­ten por­que ya es parte de su ADN y por­que no entien­den el futuro de su empresa de otra forma. Como diría el otro: ¡ole sus huevos!
Recuerdo una tarde de otoño tomando un café en la taberna de un pequeño pue­blo del Goie­rri. Frente a mi se sen­taba uno de los gran­des gurús de la eco­no­mía vasca que había ter­mi­nado sus días al ser­vi­cio de la gran fiesta de la inno­va­ción gas­tando cuar­tos a dies­tro y sinies­tro. ¿Por qué hemos fra­ca­sado?, pre­guntó.  Por­que no habéis tenido en cuenta la regla básica de la Inno­va­ción. ¿Qué es?, vol­vió a pre­gun­tar extra­ñado. Crear valor le con­testé. Voso­tros sólo habéis gene­rado expec­ta­ción, rematé.
Es posi­ble que regrese la Inno­va­ción, pero estoy seguro de que lo hará bajo otro nom­bre y con­di­ción. Pero no debe­mos preo­cu­par­nos por­que aque­llo que Schum­pe­ter bau­tizó, no era sino un remake de algo tan anti­guo como la curio­si­dad y la nece­si­dad del hom­bre por progresar.
Por si no lo sabían, la pala­bra Inno­va­ción tuvo con­no­ta­cio­nes nega­ti­vas. En el siglo XVII el voca­blo equi­va­lía en Ingla­te­rra a peli­gro, situa­ción com­pro­me­tida y ame­na­zante. En el fondo lo es por­que la Inno­va­ción nos pone en la dis­yun­tiva de con­ti­nuar como esta­mos o bus­car nue­vos horizontes.
No lo duden, regresará.

martes, 28 de octubre de 2014

MENOS BOBADAS Y MÁS TALENTO




Realmente, ¿es tan importante el talento?

Aparentemente, así lo parece. Introduzca “talento” en su buscador y se nos ofrecerán 89 millones de entradas. Si además introducimos “talent”, la cifra asciende a 148 millones. Si realizamos la misma operación en Ted, podremos visionar 69 presentaciones, cifra nada despreciable.

Pero, realmente, ¿es tan importante el talento?

Hemos rastreado las webs corporativas de las grandes empresas españolas y un 86% de ellas hablan del Talento aunque también lo hacen de la Innovación, la Creatividad y el valor del Conocimiento. Investigando más a fondo, de ese 86%, tan sólo un 21% parecen tener un espacio asentado de gestión del talento en su estructura corporativa. De este 21%, tan sólo un 6% parece trascender del concepto vip del talento y trabajándolo desde una perspectiva corporativa.


Y entonces, ¿realmente es importante el talento?


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