lunes, 6 de julio de 2009

REACCIÓN


Todo el mundo es un poco "pesado" en la defensa y justificación de su actividad profesional. Ninguna empresa puede sobrevivir sin un sistema normalizado de calidad, un SAP, una ISO 14000, una mínima actuación en RSC y, bueno, no se cuántas cosas más. Pero ultimamente, si hablamos de "pesados", los profesionales de la Innovación nos llevamos la palma, hay que reconocerlo.
Sin embargo, si de algo sirve en nuestro descargo, estas cosas del cambio están más allá del Bien y el Mal que decía el amigo Nietzsche. Si vas al dentista, esperas que te apliquen la última tecnología innovadora. Si contratas un seguro Tarumba, al menos habrá de presentar alguna característica nueva. Si abres una libretilla de ahorros,por lo menos esperas otros servicios complementarios no contemplados antes. Incluso el PADRE sufre variaciones innovadoras. En definitiva, todo el mundo exige, reclama, espera cambios e innovaciones en todo aquello que le rodea.
En esta línea, todos esperamos ansiosamente los grandes cambios estructurales que han de transformar la economía española si queremos salir de esta. El problema reside en el "esperamos", es decir nos declaramos sujetos pasivos en este problema. Incluido el Presidente del Gobierno que, aparte de insistir en los consejos de su guru Jeremy Rafkin sobre el papel sacrosanto que España ha de desempeñar en la Tercera Revolución, poco más. Y, además, ahora lo tiene bastante jodidillo con esta molestia de Garoña.
En fin, hemos superado la fase del miedo y la amenaza. Nos encontramos sumidos en la etapa de la parálisis y el fatalismo. La próxima que toca es la reacción. Pero, ¿vamos a contar con reaccionarios o deberemos recurrir a los camisas viejas?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Nota mental a propósito de lo pesado de los profesionales....por qué Tom Peters dice que innovar es fácil? e insiste e insites...es como el conejito duracell.

GONZALO

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