miércoles, 4 de abril de 2012

LOS MALES QUE NADIE QUIERE ACEPTAR


En pocas ocasiones encontramos un nivel de consenso tan generalizado como el que se produce a la hora de establecer los “males de España”, es decir las causas de nuestra actual situación económica. Sin embargo, este consenso no se extiende a otros parámetros del problema tales como los niveles de responsabilidad, la asunción de los mismos y, sobre todo, la voluntad de llegar a acuerdos que permitan enfrentar la situación desarrollando soluciones que vayan más allá del ahorro, la austeridad, el sacrificio y, en definitiva, la agonía permanente de un país que se dejó convencer por aquellos que convocaron a la fiesta sin pagar viandas, ni bebidas.

La casuística de la crisis general es sobradamente conocida, pese a que Don Mariano se empeñe en adoctrinarnos sobre ella.

· Déficit público insostenible

· Especulación financiera

· Baja competitividad

Pueden aducirse otras causas menores, pero estas y no otras son las madres de todos los males y el auténtico problema reside en su naturaleza así como las posibles consecuencias de las auténticas medidas encaminadas a atajarlas o, al menos, minimizarlas en un grado lógico y soportable.

El desastre financiero a nivel global y la hecatombe del ladrillo a nivel local no han sido sino pantallas de humo a la hora de analizar y diagnosticar la patología de nuestras dolencias. Lejos de ser coyunturales, hablamos de causas genéricas que se arrastran prácticamente desde los años cincuenta del pasado siglo. Ni Franco primero, ni los sucesivos gobiernos democráticos después, tuvieron lo que había que tener para modernizar el país al mismo ritmo de sus aspiraciones y soflamas públicas. Es como si nos hubieran invitado a una boda de la alta sociedad y nos hubiéramos presentado con el traje de pana, la maleta de madera, la gallina, el queso y la ristra de chorizo y salchichón.

“Déficit público insostenible” es el diagnóstico, pero la austeridad rayana en la miseria no pasa por ser la solución. Más bien es un remiendo de sastre venido a menos. La pregunta es evidente: ¿por qué?

Las respuestas también lo son, pero van más allá de las consabidas disculpas que nos hablan de un incremento desmedido del gasto público superior a los niveles impositivos; una mayor participación relativa de los gastos corrientes sobre los totales, en detrimento de los de inversión; y un crecimiento de los impuestos sobre la renta y los beneficios de las cotizaciones sociales en relación al aumento registrado en el impuesto sobre el gasto.

Pero existen otros factores que nadie prefiere nombrar por temor a la estigmatización y que, sin embargo, explican el problema de fondo y, en consecuencia, iluminan el camino a seguir:

· Estructura autonómica insostenible. La España de las Autonomías cumplió su papel hace treinta años, pero en la actualidad es una losa difícil de sobrellevar.

· Desbordamiento de las políticas de igualdad más allá de lo soportable en aras del clientelismo político y electoral.

· Estructuras de gestión pública anacrónicas y con una productividad rayana en el ridículo.

· Ausencia de control en el gasto público y total impunidad en la gestión.

“Especulación financiera” es el segundo diagnóstico y guste o disguste, la causa genérica del fenómeno se encuentra en el peculiar sistema financiero español. En este país no se ha movido una mosca sin que los grandes bancos lo hayan permitido. Ellos son los que vienen decidiendo desde hace décadas el modelo económico, a quien financian y a quien dejan en la cuneta. Puede parecer escandaloso el sistema regulatorio de prestamos hipotecarios y aún más ese nuevo filón que consiste en comprar dinero al BCE a bajo interés para invertirlo en compra de deuda estatal con dos o tres puntos de beneficio, mientras empresarios agónicos hacen cola a la espera de las migajas. Pero nada tiene de sorprendente a la vista de cómo se ha desarrollado el sistema bancario español. Simplemente es lo razonablemente previsible. La concentración es una posibilidad pero encierra en si misma un punto de maldad que puede acabar reafirmando el sistema.

“Baja competitividad” es el tercero y último de los diagnósticos y en esto no hay que ser un lince para alcanzar a comprender que no puede ser de otra forma con un sistema educativo olvidado y manipulado hasta la extenuación por los partidos de turno. Las reformas estructurales en nuestro sistema educativo no han hecho sino imponer un igualitarismo absurdo, una ausencia total de la cultura del esfuerzo y la superación, un desprecio absoluto hacia el “pensar” en beneficio del “conocer” y el desarrollo de un corporativismo exacerbado. Nuestra última línea de batalla compuesta por la Formación Profesional y la Universidad está más cercana a Marte que a las auténticas necesidades de un país que ha demostrado su total indiferencia hacia la educación de sus jóvenes, salvo contados casos casi siempre amparados en iniciativas privadas.

Estas y no otras son las causas de lo que nos ocurre. Causas difíciles de aceptar, asumir y enfrentar. Pero hasta que esto no ocurra, recurriremos al parche y la chapuza para ir tirando como buenamente se pueda, expresión castiza que, en realidad, esconde un fatalismo atávico que es hora de abandonar.

11 comentarios:

Fernando Lopez Fernandez dijo...

Excelente forma de explicar las cosas. La educación (en su sentido más amplio)quizás sea el origen de nuestros males. Y eso no es un problema de hoy, es de siglos.
Un abrazo

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Estaba yo estos días pensando en escribir sobre el tema y me preguntaba. ¿Qué pasa, que aquí no hay culplables de la situación? ¿Es que esto de la crisis es como un fenómeno metereológico?
Pregunta tonta por otra parte porque ya sabía la respuesta de antemano.
Pero sí es cierto, y estoy totalmente contigo, en que esto no es fruto de la casualidad. Esto nos lo hemos currao desde los años 80. Y si no ¿por qué acumulamos nosotros solitos un porcentaje de escándalo en el ranking del paro europeo? Sí señor, aquí hay muchos responsables que ahora están muy calentitos en sus mansiones.
Un abrazo.

JLMON dijo...

Hola Fernando
La Educación es nuestro talón de Aquiles y minetras no lo comprendamos...
Cuidate

JLMON dijo...

Hola Javier
No hay nada casual en todo esto, bueno sí...la crisis mundial, pero y qué
Cuidate

Anónimo dijo...

Hola a todos:
Como siempre interesada por la claridad de tus escritos. Va siendo hora de empezar a romper moldes.
Pero claro muchas infraestructuras persisten en su monólogo y dificultan la ubicación.
En lo que corresponde a educación, Pienso que no se está acercando la realidad del mundo a la escuela.Nos sobra debates, opiniones ...
Nos valta ganas de hacerlo posible.
Un buen puente.
Torrijas, rosquillas variadas, roscos...
Gaditana. @epalopolis.
Me muestro visible...JJJA

Lidya dijo...

Pues yo creo que el nepotismo y el clientelismo, hechos nuestros desde la colonización romana, son la madre del cordero. La educación es una herramienta más a la hora de perpetuar este estado de cosas.
Un abrazo

JLMON dijo...

Hola Anonima "Visible"
Gracias por pasarte...Efectivamente, la escuela cada vez se parece más a un universo perdido en el tiempo.
Cuidate

JLMON dijo...

Hola Lydia
El clientelismo en este país es casi tan viejo como Viriato.
Cuidate

Anónimo dijo...

En un país donde ser profesor es dedicarse a lo que nadie se dedicaría, qué puedes esperar...
Un saludo

Germán Gijón dijo...

Hola, José Luis:
Me alegro de que la denuncia del estado autonómico insostenible se haga sin tapujos y a las claras. Fuera de perífrasis y eufemismos, nos hemos pasado cuatro pueblos haciéndonos una casa de cincuenta y seis habitaciones con mayordomo y chófer echando mano de tarjeta y... ahora (mira tú por dónde) hay que pagar. Eso se hace en mi pueblo ajustándote el cinturón. La reforma del cuarto de baño tendrá que esperar. "Saldremos reforzados" -dicen unos y otros. No. Saldremos muy tocados y poco a poco, pero quizá con un pelín más de sentido común: si no tengo para salir a cenar me hago un bocata. Papá Estado ya no me subvencionará el Mercedes y pensaré treinta veces antes de comprarme una máquina envasadora de lámparas porque me jugaré mi dinero.
Un abrazo.

JLMON dijo...

Hola German
Gracias por tu visita y acertado comentario.
El tema de las autonomías parece ser tabú como otra serie de cosas en este país desde finales de los setenta..totems...y, sin embargo, la factura es insostenible, pero quién es el guapo que se atreve con ello...de momento parece que no hay voluntarios.
Cuidate

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