Mostrando entradas con la etiqueta ORGANIZACION. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ORGANIZACION. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de abril de 2010

PERSONAS, OF COURSE


Ayer asistía a una reunión de trabajo con un cliente con el que estamos desarrollando un proyecto corporativo de largo alcance que considero “revolucionario” en estas latitudes cuando tuve una metedura de pata hasta el más profundo de los fondos abisales. Con todo, fue un error de esos que producen placer inesperado.
Estaba estableciendo el input inicial de la corporación, esto es, una foto inicial de su estructura organizativa, cuando pronuncie eso de “el área de Recursos Humanos”…
La persona a cargo del área me corrigió amablemente, indicándome que tal área no existía y que, quizás, me refería a PERSONAS y DESARROLLO. ¡Tierra, trágame!
En estos casos, pueden ocurrir dos cosas:
A) Nos encontramos ante un caso de postmodernidad empresarial semántica, caracterizada por el uso indiscriminado de términos anglosajones que, en muchas ocasiones, ni el que los utiliza sabe qué coño está diciendo. Llamar a los objetivos targets, a los comunicados flyers , a los vendedores agentes de transferencia y a la señora de la limpieza responsable de sostenibilidad ambiental localizada.
B) Puede ser que asistamos a un auténtico esfuerzo de recreación que, entre otras muchas cosas, supone hablar de LA ORGANIZACIÓN y de LAS PERSONAS.
En este caso concreto, puedo asegurar que se trata de la segunda de las opciones. Un intento real y sincero, impulsado desde las esferas directivas, de convertir a “la organización” en un red viva de conocimiento dirigida al emprendimiento total como fuente de auténtico valor. Como decía, un caso extraño, pero alentador, en estas latitudes y, más aún, en los oscuros tiempos que corren para la mudanza.
Para más señas, hablamos de CAPSA.

lunes, 18 de enero de 2010

LA ORGANIZACIÓN HUEVO


Los mediadores, especie distinta a los consultores y asesores, acostumbramos a utilizar argucias de todo tipo para captar inicialmente la atención de nuestros clientes. La del huevo es una de las más recurridas por mi parte a la hora de tratar de explicar las virtudes de trabajar en red.
Siempre he percibido la vida como una sucesión de paradojas y contradicciones con las que debemos aprender a convivir. La esfera económica no es ajena a esta realidad, más bien presenta un nivel de paradojas creciente. La globalización necesita de localización, las personas pueden aprender individualmente, pero también pueden hacerlo en equipo, las empresas pueden planificar su futuro, pero necesitan ser también flexibles. Y, en esta línea, las organizaciones necesitan ser centralizadas, pero también descentralizadas; pueden gestionarse piramidalmente, pero debieran aprender a trabajar en red.
Creo firmemente que la cuestión es aprender a trabajar con los opuestos en lugar de obligarnos a elegir constantemente entre ellos.
En este sentido, desconfío de los extremos basados en las revoluciones necesarias. La estructura vertical como forma de organización fue pensada para una sola cosa: no cambiar. Pero también se ideó para ofrecer seguridad y estabilidad. La cuestión no es olvidarnos de ella en pos de la modernidad que se avecina. Sería algo así como tratar de jugar al golf en gravedad cero.
Las organizaciones del futuro deberán organizarse como si de un huevo se tratara. Sí, un huevo, me da igual de perdiz o gallina de corral. Un huevo con yema y clara. La yema, situada en el centro, proporciona estabilidad y seguridad, es el cuore de la organización, un espacio de certeza donde se gestiona el presente inmediato. Pero, más allá de la yema, la clara se extiende de forma flexible y cambiante, un lugar de libertad que se adapta al entorno y a sus estímulos: la Red. Un espacio dominado por el intercambio de flujos de conocimiento, formal y tácito. Un espacio para el trabajo multidisciplinar basado en la estrategia y la creatividad.
El concepto de “las organizaciones que piensan” es un mito. Organizaciones que se especializan en resolver problemas que se les presentan de forma eficiente y eficaz. Pero, la realidad dice que para cuando se detectan los problemas estos ya han pasado y con ellos, las oportunidades.
Las organizaciones deben utilizar la clara de su huevo, la red para preceder a los problemas con actitudes y competencias estratégicas que orienten a la creatividad. Sólo así, los problemas podrán convertirse en oportunidades. La cuestión no es elegir entre yema o clara. Necesitamos ambas porque hablar de progreso y futuro no consiste en desembarazarse del pasado necesariamente.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...