sábado, 6 de noviembre de 2010

LA ESCLAVITUD DE LA LIBERTAD


¿Conocerán los individuos que conviven en esa casa llena de cámaras a un tal Vargas Llosa?
¿Habrán caído en la cuenta de que Saramago no es una cantaora cuyo verdadero nombre es Sara Mago y de segundo Merlín?
¿Llegará a esa extraña pensión del peine aunque sólo sea un diario de provincias?
¿Qué extraño bebedizo ha tomado la “conductora” del reality para olvidarse de sus raíces?
¿Habrán caído en la cuenta de que ya no se dice 66 ó 69 sino 66 o 69?
¿Jamás se preguntan qué hacen realmente entre esas cuatro paredes?
¿Por qué no se le ocurrió a Calígula tanta degradación como expresión del panem et circem?
Ergo las cadenas generalistas generalistas son el opio del pueblo, el ingenio aculturizador que propaga la buena nueva de la esclavitud de la libertad.
Amén

2 comentarios:

Katy dijo...

Pero todavía no hemos caído en que la libertad que tenemos y que se nos presenta a través de todos los medios habidos y por haber está enfocada en lo que la sociedad en la que estamos inmersos demanda de nosotros, que es: lo que debemos hacer, ver, producir, consumir, leer, para que podamos tener sentido de pertencia.
Salirse de aquí equivale pensar por nosotros mismos y quedarnos más solos que la una.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Asi es José Luis. Nos están volviendo tontos, como para hablar luego de innovación, creatividad, productividad y cosas así.

Menos mal que veo poco la tele.
Un abrazo

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