martes, 25 de enero de 2011

SPANISH CUENTACUENTOS


A la vista de los hechos y como ya he dicho en numerosas ocasiones, la celebérrima Mano Invisible, nacida en las brumosas tierras escocesas, ni ha existido, ni existe, ni existirá jamás. Admitir su existencia sería algo así como creer que los distintos dioses del panteón Tierra se licenciaron en Economía por Harvard o el MIT y atesoran diez o doce MBA y, pese a todo, son unos chapuceros de tres al cuarto.
Después de la Sociedad Industrial, llegó la Postindustrial, descubrimos, mejor dicho, redescubrimos el mundo, más allá de los límites “desarrollados”. Creímos inventarnos una nueva forma de neocolonialismo basado, no en la explotación de las materias primas y las ventajas geoestratégicas, sino en el uso intensivo de una mano de obra abundante, ignorante y, en definitiva, barata. Se puso de moda la “deslocalización” de nuestra industria manufacturera, todo, hasta los botones, podían producirse más rápido, más barato y sin huelgas ni historias en el Sureste Asiático o en la recuperada Europa postcomunista. Más y más y mucho más.
El nuevo credo se extendía como una marea imparable: de la Economía Industrial a la Economía del Conocimiento. El premio a tanto esfuerzo y sacrificio. Una lectura innovadora del darwinismo social que tanto gustaba a Spencer y que demostró de forma práctica, aunque no exitosa, el cabo austriaco. Quizás nadie se preguntó entonces sobre qué había que “conocer” para vivir en esa sociedad del conocimiento y, finalmente, acabamos perdidos en la jungla de la información.
Por si esto fuera poco, llegó imparable la Globalización. Friedman nos contó aquello de “the world is flat” y, nosotros, nos creímos que todo era una tortilla y, además, española, por supuesto. Hubo sus más y sus menos sobre la agresividad globalizadora y el doble rasero, como si nunca hubiéramos tenido un mal pensamiento, nosotros, angelotes de Murillo, arcángeles de sonrosados papotes. Poco a poco, nuestras ciudades cambiaron su faz, desaparecieron las ignominiosas agujas de humo, los cielos plomizos y las tardes de domingo sin futuro. Llegaron las ciudades humanizadas, los parques, paseos, calles peatonalizadas, jardineras, banquitos de diseño, esculturas de Botero y Chillida, los Zaras, H&M, Mango, los suv para hacer la compra y mirar el mundo desde la cumbre y toda esa parafernalia que nos hacía dueños del tiempo y el mundo. Y todo, gracias al Conocimiento, la Tecnología, la Innovación y la madre que le parió. Pero, poco a poco, los “nuevos localizados” iban ganando terreno, ayudados en la mayoría de los casos por formas de gobierno autoritarias de esas que ni te muevas que te arreo. Desplazamientos geopolíticos, agonías imperiales. Al tiempo, golfos especuladores, magos de la palabra, doctores honoris causa en estrategia oportunista acumularon riqueza y poder, tanta que hoy son intocables por mucho que se demuestre su pederastia financiera. Una vez más Spencer llevado a sus extremos.
Finalmente, hemos despertado del sueño que, en realidad era pesadilla. Amigo mío, el capital no tiene patria. Uno no es de donde nace, sino de donde pace. Nos llevamos la producción y nos quedamos con el conocimiento y el consumo. Pero el buen salvaje ya no es tan bueno, ni tan salvaje como pintaba Kipling y, además, el conocimiento no es intransferible, simplemente se construye.
¿Hubo algún gilipollas que creyó en las bondades postindustriales? Parece que muchos. Y es que no hay nada peor que un ignorante que aprende tres o cuatro palabras y se cree Dámaso Alonso.
No nos han engañado, simplemente hemos picado. El “conocimiento” es muy bonito, pero no crea empleo. Está bien colocar una farola de diseño finlandesa con placa solar incluida y led ultra ahorrador donde antes había una fontanería, pero, a final de mes, no reparte pasta, como mucho te la pide.
En fin, amigos míos, por si no lo habían adivinado, el futuro se llama producir. Lo haremos de otras maneras, con otros tiempos y otros respetos, lo que ustedes quieran, pero producir porque, se mire por donde se mire, siempre es anterior al consumir o, incluso al sobrevivir.
Dicen que estamos acabados, bueno, no será para tanto. También dicen que vivimos una crisis estructural, que el ladrillo no volverá a ser lo que era, que tenemos que buscar nuevas alternativas de futuro. No lo duden. Pero nada de “cositas raras”, hay que producir, manufacturar o como ustedes quieran llamarlo. De esto los alemanes saben un rato. Se negaron a externalizar por si acaso perdían eso que siempre les ha caracterizado: la calidad, es alemana, ¡ah!, entonces es buena. Y ahí les tienen. Viva el “mittelstand” y déjeme de bobadas que estamos muy ocupados.
Dicen que no volveremos a vivir como antes. Bueno y qué? De eso se trata, no? Viviremos, no se cómo, pero viviremos siempre que no intentemos hacerlo del cuento y, mire usted, en este país hay mucho cuentacuentos.
Buenos días

11 comentarios:

Josep Julián dijo...

Mucho cuentacuentos y bastantes singermornings.
Un abrazo.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Jose Luis:
Estoy contigo. Decir "¡basta ya, todo el mundo a su sitio a currar!" es importante y necesario repetirlo hasta la saciedad. Supongo que algo se irá quedando.
Un abrazo.

JLMON dijo...

Efectivamente Don Josep!

JLMON dijo...

Javier
Clarisimno vaya!
Y es que, nos guste o no, hemos contemporizado con la "modernidad" demasiado
Cuidate

Fernando López Fernández dijo...

Lo malo de todo esto josé luis, es que como siga así la cosa no habrá ni en qué currar salvo que uno se afilie a un partido, que allí parece que no lo llevan mal, eso si otro negocio de vivir del cuento.

A mi, a veces, España me recuerda a una película en la que siempre ganan los malos y sólo quedan unos pocos buenos, que suelen abandonar el barco a las primeras de cambio porque ya no hay nada que rascar (producir)
Un abrazo

Katy dijo...

Un buen recorrido por la evolución humana vista desde el conocimiento:) Y a la respuesta de :¿Ahora qué"
"producir porque, se mire por donde se mire, siempre es anterior al consumir o, incluso al sobrevivir".
Y lo del cuentacuentos termina con colorín colarado...
Un abrazo

MaS dijo...

Eso sí, tendremos un buzo azul innovado...al menos!
y al final, fueron felices y comieron perdices?
saludos, M.

JLMON dijo...

Hola Fernando
¿El barco de los locos?
¿Titanic?
¿Naufragos?
Por pelis donde elegir que no quede...
Cuidate

JLMON dijo...

Hola Katy
No se si será colorin o black&white o, vete a saber, igual es todo yellow por aquello de China, je-je
Cuidate

JLMON dijo...

Hola MaS
Lo del buzo, no se yo, demasiado dispendio aunque se le puede encargar al Corte Chino.
Cuidate

Astrid Moix dijo...

Pues eso, a producir y a ser posible no solamente servicios, sino también bienes en el sector manufacturero, que es lo que nos falta y luego lo tenemos que importar de los ... alemanes ;))

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