martes, 13 de abril de 2010

LA ECONOMÍA PROGRESA DE FUNERAL EN FUNERAL


La Economía, como muchas otras ciencias, progresa de funeral en funeral. Sin embargo, como todo en esta vida, hay también honrosas excepciones a la norma. Paul Krugman es una de ellas.
El Nobel de Economía ha sido uno de los pocos gurús que ha conseguido mantenerse a flote en esta época de turbulencias que arranca a muchos el honor de ser llorado en un funeral. Hace unas semanas, asistimos a la reedición de uno de sus mejores ensayos de divulgación y prueba fehaciente de que es un firme candidato a romper la regla funeraria.
“La era de las expectativas limitadas” fue escrita por Krugman en 1989 por encargo del Washington Post, pero no sólo ha resistido el paso del tiempo, sino que, al leerla de nuevo, parece recién escrita a la sombra de la crisis actual. Basta con citar las primeras líneas de su introducción: “Hoy en día cuesta imaginar como debía sentirse un verdadero optimista en cuanto a la economía se refiere, y creer, como la mayoría de los americanos de la generación anterior, que las cosas sólo podían ir mejor, que las personas podían contar con un aumento firme de sus ingresos y que los padres podían confiar en que sus hijos prosperasen en el mundo. Sería un error decir que los americanos se han vuelto pesimistas económicos; pese a los ocasionales ataques de ansiedad por el empleo y la reducción empresarial, la mayor parte de la gente continúa encontrando su situación económica tolerable y sus perspectivas aceptables. Sin embargo, las grandes esperanzas han sido reemplazadas, en el mejor de los casos, por una aceptación estoica.”
Krugman es uno de esos raros especimenes en economía que, no sólo sabe describir con acierto cómo son las cosas, sino que también acierta a explicar los porqués de las mismas. Y a esto se dedica en “La era de las expectativas limitadas” partiendo del análisis de los tres grandes pilares que hacen que la economía vaya bien o mal: la productividad, la distribución de la renta y el desempleo.
Cuando uno concluye la última página de su ensayo, no sólo confirma la actualidad del mismo, sino que, aún más importante, refrenda la sospecha de que algo está cambiando desde hace mucho tiempo y, a nosotros, nos ha tocado la gracia o desgracia de ser protagonistas.
No se lo pierdan.

4 comentarios:

Fernando López Fernández dijo...

Hola José Luis:

Gracias por la recomendación. Viniendo de ti seguro que no es un ladrillazo.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Hola Fernando
No, es bastante ameno para ser lo que es.
Cuidate

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Jose Luis:
Vamos, que este buen hombre viene a demostrar que la economía no es sólo esa ciencia que en vez de predecir, cuenta perfectamente el por qué de las cosas que han pasado, ¿no?
Un abrazo.

Josep Julián dijo...

Confieso que a Krugman le descubrí tarde, justo antes de empezar este funeral al que no hemos sido invitados pero en el que todos llevamos un cirio pero la verdad es que es una de las pocas voces a las que suelo hacer caso. Y veo que en esto no estoy solo.
Un abrazo.

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