jueves, 5 de febrero de 2009

WHODUNIT O LA CRISIS COMO VIVERO DE JOVENES PROMESAS LITERARIAS


Mal pintan las cosas cuando se está imponiendo la cultura del culpable en los círculos políticos y económicos. Buscar culpables en lugar de soluciones es la prueba más evidente de que se está procediendo a identificar la situación económica como una molestia en lugar de cómo un problema. Y, en consecuencia, como toda molestia, corremos el peligro de padecerla indefinidamente o, al menos, hasta que alguien o algo nos aporte una salida.
Recurrir a la cultura del culpable tiene sus réditos cuando de literatura se trata. Incluso los británicos tienen una expresión que designa a este tipo de narrativa: Whodunit, que no es otra cosa que el apócope de la expresión inglesa Who done it? (¿quién lo hizo?) y que se utiliza comúnmente para denominar a las novelas policíacas en las que el eje del relato es dar con la identidad del asesino.
En este país asistimos diariamente al alumbramiento de jóvenes promesas en este género literario: Miguel Sebastián, Gómez Navarro, Mariano Rajoy, Zapatero, Banqueros sin Fronteras y un largo etcétera que va a hacer difícil la labor del jurado del Planeta.
Si sirve de algo, les diré que no es nada nuevo. Hace ya algunos años asistimos al mismo espectáculo en el caso del Prestige y, lejos de encontrar finalmente al culpable, corremos el riesgo de que la tragedia se repita, al menos, con las mismas dimensiones.
¿Tan difícil es asumir el riesgo?
¿Tan complejo es utilizar la Inteligencia Estratégica?
Un ejemplo, ¿dónde está el defensor del cliente en las instituciones financieras? ¿No podría ejercer como mediador en las operaciones de crédito con las pymes?
Otro ejemplo, ¿no podría incentivarse la contratación eximiendo a la empresa de la cotización a la Seguridad Social a cambio del importe del seguro de desempleo y añadiendo una moratoria de, al menos, dos años más?
Quizás nos fuera mejor con la ciencia ficción en lugar de la novela negra. Al menos, le echaríamos un poco de imaginación al cocido.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

A mi me da que esta gente debiera dedicarse a la literatura infantil: Caperucita Roja para Rajoy, La Lechera para los banqueros y así...
Glory

Anónimo dijo...

Esta es una cultura endemica en España, pero en los últimos tiempos la clase política la ha elevado a la categoría de marca genética y lo que vemos es una consecuencia de todo ello.
Aquello de la "imaginación al poder" no va con este pais.
Joaquim

Anónimo dijo...

Mis saludos desde Santiago de Chile. Este mal creo que es compartido también por estas tierras.
Berno

Malas Manias dijo...

Jajaja, ¡Cuanta razón tienes!
y no se yo si es mejor la ciencia ficción, porque vete a saber con que cuento nos vendrían...
Saludos!!!

JAVIER ADAN dijo...

me encanta tu fto del blog

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