martes, 21 de septiembre de 2010

UN VALLE LLAMADO MONDRAGÓN


La crisis sigue sin quedar atrás en España aunque sabemos que de forma progresiva comenzaremos a recuperar índices, si no iguales a los años anteriores, sí al menos más normalizados. Mientras tanto, el País Vasco parece despegar con mayor fuerza y estos días nos llegan algunas confirmaciones de ello. La Corporación Mondragón, uno de los tractores de la economía vasca, anunció ayer la creación de 1. 100 puestos de trabajo en los últimos doce meses coincidiendo con la inauguración de una nueva planta de interacumuladores de Fagor Electrodomésticos en Basauri y en la que se han invertido 6,3 millones de euros.
¿Por qué el País Vasco?
Podemos encontrar múltiples explicaciones, pero, hoy al menos, prefiero centrarme en las puramente emocionales…
El origen de la Corporación Mondragón hay que buscarlo en el año 1956 cuando dos pequeñas empresas – Ulgor y Arrasate- se unen conformando una sociedad cooperativa. Una de ellas se dedicaba a la fabricación de utensilios domésticos, mientras que la otra producía moldes industriales. Dos años después, se constituyó una mutua para atender a las necesidades de los cooperativistas, Lagun – Aro, y una cooperativa de ahorro y crédito, Caja Laboral Popular. Medio siglo después, el grupo empresarial está constituido por más de 250 empresas y cuenta con más de 86.000 empleados. No es una historia normal, pero el lugar donde nació la Corporación, Mondragón, tampoco es normal desde el punto de vista estratégico. Encajada en un valle interior de difícil acceso, todavía hoy en día, Mondragón presenta todas las características geoestratégicas para ser todo menos un gran centro productivo. Sin embargo, esta es una historia de éxito y, por lo que parece, va a continuar siéndolo
Emprendimiento, perseverancia, permeabilidad al cambio y una búsqueda continua de oportunidades con un carácter altamente estratégico son algunas de las claves que explican esta historia. Términos excesivamente utilizados en los libritos de aeropuerto y sesiones magistrales de las escuelas de negocio, pero que son difíciles de interiorizar en la memoria institucional de una empresa y, más aun llevarlos a la práctica con insistencia y continuidad.
Hace algunos años se puso de moda el llamado “modelo Irizar”, la exitosa empresa de autobuses que hoy día navega independiente de la Corporación. Irizar parecía ser la historia de un éxito basado en las personas y, casi de inmediato, muchas empresas ansiaban “ser como Irizar”. Sin embargo por fortuna, esto no paso de ser una moda. Irizar continua manteniendo su éxito, pero es efectivamente “su éxito”. Difícil de clonar, complejo de entender en la sencillez y evidencia de sus claves, irrepetible al intentar reducirlo a una formula – sistema. Algo similar ocurre con la Corporación Mondragón a la que un día perteneció Irizar.
Sin embargo, en ambos casos, se respira de forma continua la confianza en las personas como principal activo, el emprendimiento como expresión de una actitud compartida ante los problemas, la ausencia de miedo ante los cambios que los nuevos escenarios estratégicos puedan deparar, querencia a los retos compartidos y una asunción decidida del riesgo, pero sabiamente controlado.
Todo esto sí es repetible, sólo hace falta voluntad y la firme creencia de que puede ser posible.
¿Se apunta?

4 comentarios:

Katy dijo...

Aquí puedo opinar poco porque no se lo detalles. Pero si es así pues que bien que sigan adelante y puedan crear algúnos puestos de trabajo. Conozco casos en el Pais Vasco de pequeñas empresas familiares que han cerrado, endeudadas hasta las cejas. Todo el esfuerzo de crear empleo es digno de elogio, en en cualquier lugar de España.
Un abrazo

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Jose Luis:
Pues de esto sé un poco, puesto que he estado en varias ocasiones con Koldo Saratxaga. Soy optimista en la medida de que el cambio en las organizaciones es posible, pero soy pesimista en lo que supone el impulso de ese cambio. Creo que debería ser una política de país, pero estamos muy lejos de eso.
Bueno, ya hablaremos de eso en otro momento.
Un abrazo.

Josep Julián dijo...

Hola JLMON:
El éxito de Mondragón está en que se ha demostrado irrepetible, al menos en esa escala de magnitudes. Lo que, por otra parte, no le quita ningún mérito.
Abrazos.

Fernando López Fernández dijo...

Hola José Luis:

Apuntas la confianza de las personas para que un proyecto se convierta en una realidad, pero como dice Javier, ¿como se puede conseguir eso?, es decir que la gente lo interiorice y crea en ello.

Un abrazo

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