viernes, 14 de octubre de 2011

RESPONSABILIDAD


Existen muchas leyendas, urbanas y rurales, en torno al óbito, pero el actuario oficial declara que fue en la madrugada del 20 de noviembre de 1975 cuando el general descendió a los infiernos después de que pocas horas antes Nenuca – que es como el espadón llamaba a su hija Carmen en la intimidad- pidiera al equipo médico que se desconectara el soporte vital que durante más de un mes había prolongado innecesariamente la vida de su padre: llegó a la historia de este país provocando sufrimiento y se despidió de ella pagando por anticipado. Transcurrían los últimos meses de un año maldito que quizás muchos hayan olvidado, pero que estuvo a punto de devolvernos a nuestras peores pesadillas.

Parecía que los españoles habían dejado atrás las penurias de postguerra y el enconado empeño en la autarquía económica. Los efectos del Plan de Estabilización de 1956 permitieron un crecimiento continuado a lo largo de los sesenta, pero la Crisis del Petróleo del 73 supuso también el inicio de una recesión que se prolongó hasta bien entrados los ochenta. Cuando parecía que por fin íbamos a ser europeos, ricos y modernos, todo se nos vino abajo. La primavera de 1975 comenzó a anunciar el otoño caliente que estaba a punto de estallar con un país que ya no daba más de sí económicamente hablando. La debilidad atrajo a los carroñeros y los atentados etarras se recrudecieron buscando la famosa estrategia de acción – reacción. Una vez más, Madrid picó el anzuelo y el fantasmagórico Arias Navarro respondió con la aprobación en agosto de una ley terrorista que convertía en sospechoso de subversivo a medio país, mientras que el otro medio era objeto de detenciones masivas. El viernes 26 de septiembre, el Consejo de Ministros confirma la condena a muerte de tres miembros del FRAP y dos de ETA. Las reacciones internacionales en contra y la presión desde el propio entorno del general no sirvieron de nada. No hubo clemencia. Por si esto fuera poco, Hassán II, el eterno chantajista y hábil oportunista, inició la Marcha Verde reclamando el Sahara. “Hay que marcharse de allí al instante; al galope si es necesario” fue la orden que el general bramó en el consejo de ministros del 17 de octubre. No hubo remordimientos.

Las doce campanadas de la noche del 31 de diciembre fueron dispares. Para unos suponían el inició de una nueva etapa de libertad, para otros el reto de hacer que nada cambiara iba a marcar su vida en los próximos tres años, había quienes maquinaban cómo cambiarlo todo sin apenas hacer nada, algunos creían llegado su momento aunque pronto llegaría su desencanto y había quienes tan sólo sentían miedo aunque confiaban en que el nuevo año sería mejor. Pero 1976 no llegó con muchas alegrías y tan sólo el renacimiento político y la ingente lista de tareas por cumplir consiguieron ocultar a duras penas la realidad de un país arruinado.

Veinte años más tarde, casi nadie recordaba las penurias de aquel 1975. De nuevo estábamos en la cresta de la ola, éramos “el milagro español” que asombraba al mundo y, una vez más, creímos haber dejado atrás el fatalismo de un país de segunda. Pero el tiempo no nos ha vuelto colocar en nuestro sitio porque no tenemos ningún lugar asignado de antemano. Simplemente nos ha recordado que debemos ser responsables con nuestro destino exigiendo rigor y servicio a quienes dicen ser nuestra voz. Nos olvidamos de nuestra responsabilidad como ciudadanos y dejamos la puerta abierta a tanto exceso y tropelía. Falta poco para la madrugada del 20 de noviembre. Esa noche, algunos españoles morirán después de una larga y dolorosa agonía como veintiséis años atrás lo hizo aquel oscuro general. Esa noche, si los vaticinios se cumplen, volverá a gobernar el Partido Popular. Pero lo importante no es que éste o aquel gane las elecciones, sino que seamos nosotros los únicos vencedores y, eso, sólo será posible si recuperamos nuestro sentido de la responsabilidad.

5 comentarios:

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Quizá debieramos apelar también a nuestra frágil memoria para que esa responsabilidad que debemos recuperar, venga para quedarse.
Un abrazo.

JLMON dijo...

Padecemos alzheimer Javi y en fase aguda.
Cuidate

Katy dijo...

Apelas a la responsabilidad cunado lo que se lleva es todo lo contrario. Señalar a los que creemos que berían ser responsables y escudarnos en ellos.
Hay que educar en lña responsabilidad desde pequeños. Y me temo que queda mucho.
Un abrazo

B. Sanz dijo...

Como ves voy con retraso. Leo hacia atrás.
Cómo voy a olvidar el año 75!. Imposible por muchas razones....Fue intenso, muy intenso y los que siguieron también. Después, como bien dices, nos creímos que habíamos dejado atrás nuestras miserias, pero.....

JLMON dijo...

¡Qué años! Te acuerdas? Hum, como para no acordarse, los vivimos intensamente!
Besos

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