miércoles, 8 de abril de 2009

EL ENIGMA ZAPATERO


Dicen los argentinos que de esto saben mucho que después del miedo llega la ambición. Como conclusión de una observación empírica, resulta totalmente acertada. Pero quisiera matizar que la ambición no tiene porque tener siempre una connotación estrictamente negativa. La ambición es un componente esencial a la hora de afrontar retos sean políticos, económicos, sociales o estrictamente personales. Quizás el actual presidente del gobierno español tuvo miedo hace ya cinco años, pero no estoy seguro de que la ambición, en sentido positivo, haya llamado a su puerta.
Dicen que la política es apasionante, una droga que envuelve y jamás se olvida. A mi particularmente me aburre, al menos la que se practica en este país en los últimos años. Precisamente por ello, no acostumbro a realizar demasiados juicios de valor, ni en este blog, ni en cualquier otro espacio. Tanto es así que me sorprende que me encuentre escribiendo estas líneas, pero José Luis Rodríguez Zapatero es un personaje que me intriga desde hace ya algunos años. En realidad, al principio me intrigaba, pero a día de hoy más bien me inquieta. No sabría explicar la razón exacta de esta percepción, pero comenzó siendo un enigma y no he llegado a encontrarle solución.
Cuando los enigmas no consiguen descifrarse se acaban convirtiendo en mitos, pero lo que nunca hacen es evolucionar a secretos. Y sino que se lo digan a los nazis que se pasaron media guerra haciendo el panoli con su máquina de encriptación bautizada irónicamente Enigma. No voy a caer en la broma fácil de jugar con el talento y el talante, pero ciertamente hubo un tiempo, muy breve, en que conjugue ambas cosas al observar las decisiones del presidente del gobierno. Hoy, más bien presencio las indecisiones, disfrazadas de geniales improvisaciones, que salpican la solitaria figura de José Luis Rodríguez Zapatero.
El presidente ha acelerado la crisis de gobierno anunciada, dispuesto a que los recién llegados puedan comer con Montilla las monas por aquello de insistir en el mensaje si no le ha quedado suficiente claro. Pero, una vez más, el miedo no ha dado paso a la ambición, sino a medias tintas que hacen difícil leer el mensaje de fondo que intenta transmitir, si es que lo hay. Si me permiten una lectura telegráfica de lo acontecido…
• Pedro Solbes, desafortunado final para una brillante carrera de gestión.
• Elena Salgado, escasa cintura para driblar pese a su sobria elegancia.
• Manuel Chaves, dos por uno.
• José Blanco, la insoportable levedad del aparato.
• Ángel Gabilondo, el regreso a casa.
• Trinidad Jiménez, deudas contraídas.
• Ángeles González – Sinde, camino de Soria.
A primera vista, puede parecer que la crisis ha sido resuelta con habilidad y ambición. Pero un análisis más pausado ofrece un panorama dominado por el miedo a enmendar las frivolidades pasadas. Ángel Gabilondo devuelve a la Universidad al lugar de donde no debiera haber salido nunca y, menos aun, por una proclama de modernidad. Es un buen hombre en todos los sentidos y profundamente hegeliano. Desde aquí le deseo todo lo mejor en una cartera que arrastra las mayores deudas históricas de este país. Visto lo visto, el asunto no es compadecer a Cristina Garmendia por la pérdida de peso específico en el nuevo gobierno. Su ministerio debiera haber desaparecido después de una gestión breve, retórica y decepcionante. Y, más aún, en estos tiempos de contención, pero ya se sabe que reconocer los errores no es algo que se encuentre en el manual del político. Algo similar puede decirse de Vivienda, una cartera prescindible. Y qué decir del tristemente famoso Ministerio Mediático Fantasma de la Igualdad.
Como decía al inicio, la inquietud ha sucedido a la intriga. El enigma no ha dado paso al mito. Y el miedo acompaña a esa figura cada vez más triste y solitaria. Alguien que difícilmente llegará a conocer la auténtica ambición.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Zapatero es más bien una transición que un enigma. Transición dentro de la historia de su partido y transición en el flujo historico de España. No hay más enigma ni secreto.
Glory

Anónimo dijo...

Efectivamente, se han quedado cosas a medio hacer como es el caso del cierre de persiana del ministerio de Garmendia, pero son demasiados cambios y el coste político no es asumible en estos momentos. Pero todo llegará.

Anónimo dijo...

Tienes la extraña habilidad de ocultar excelentes reflexiones bajo una capa de aparente superficialidad. Eso, en mi pueblo, se llama estilo, amigo mío. Felicidades.
Margarita

editor dijo...

Comienzan a llegar los tiempos en que se descifran los enigmas. Se llama tiempo de las "Revelaciones" o "Apocalypsis".

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