miércoles, 1 de abril de 2009

LOS QUE VAN A INNOVAR TE SALUDAN


¿Merece la pena innovar?
Parece que así es o, por lo menos, eso dicen cientos de informes, ensayos, discursos de políticos plenipotenciarios, miles de anuncios oficiales en prensa y hasta Mari Loli que se lo contó a su vecina Kuki. Pero hay algo que no encaja porque en este país todo el mundo dice que quiere innovar, pero cuando se hacen las cuentas, desaparece hasta el más osado y te quedas con un noruego de faralaes que pasaba por allí.
Sinceramente, yo cada día entiendo menos, tanto es así que veía más ocupación y menos preocupación innovadora hace diez años cuando la fiebre de la cualita y las pelis de Almodóvar estaban en plena efervescencia. ¿Cuáles pueden ser las causas de todo esto? Podrían dar para todo un ensayo de novecientas paginas, índice incluido, pero me voy a quedar con las más evidentes y cañí (con permiso de Pascual Marquina) de forma abreviada:
1. La tremenda complejidad semántica del término Innovación: la usa todo hijo de vecino, pero es difícil encontrar a más de tres que entiendan lo mismo.
2. El aburrimiento y letargo que provoca tanto “divulgador” de las excelencias por aquello de “crear cultura”. Tanto es así que el que oye la palabra “innovación” corre a esconderse en el primer portal que pilla disfrazado de Sacarino.
3. La insistencia en ofrecer ayudas a las pymes sin ton ni son, sin planeamiento estratégico y sin implicación real de los organismos intermedios, auténticos mediadores.
4. La cabezonería baturra de ciertos expertos en continuar identificando innovación con I+D+i de forma exclusiva, cargándose de golpe las oportunidades de innovación en procesos y modelos de negocio de pequeñas y medianas empresas que se sienten incapaces de ir más allá del CRM sin sentirse Mortadelo &Filemón.
5. La incertidumbre que provoca la coyuntura actual convenciendo a la mayoría de las empresas de que están de puta por rastrojo que decía mi tía abuela, es decir reestructuración, reducción, redimensionamiento, reajuste y fuera la maquina del café.
6. El castizo reto de los requerimientos burocráticos para acceder a la más mínima ayuda. De hecho, mi empresa se ha pasado seis meses recolectando papeles para conseguir una ayuda de 300 euros por actualización de sistemas de gestión. Al final, hemos llegado a la conclusión de que nos ha costado más el papeleo que la factura informática y aburridos le hemos dicho bye-bye al funcionario.
7. El cachondeo que se traen algunos consultores reconvertidos , ocupadísimos en vender proyectos de innovación a 10.000 la pieza al amparo de las convocatorias públicas como si de los puestos de la Cuesta de las Perdices se tratará.
8. La extraña aprensión de las corporaciones por todo aquello que suene a nacional y de mediano tamaño confundiendo una mediación en innovación con un crucero de lujo.
9. La drogodependencia del corto plazo que aflige al empresario antes, durante y después de la crisis.
10. El olvido de la Creatividad en toda esta historia por aquello que es asunto de comediantes, tunantes y gentes de mal vivir.
Si continuamos así, será cuestión de hacer una quedada frente a la Moncloa y gritar todos a una aquello de: ZP los que van a innovar te saludan.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

No están todas, pero efectivamente sí las más habituales. a ver si hay suerte y leen esto los interesados. Por cierto, felicidades, he visto que este blog está entre los diez blogs latinos de economía más visitados.
Blazquez

Anónimo dijo...

Excelente!!!

Gonzalo dijo...

dos cosas:
1: creo que el problema es de base, no existe un "diccionario" común respecto de los conceptos de innovación, o si queremos verlo en términos tecnológicos, no existe una interoperabilidad semántica de conceptos. A partir de ahi creo que sería más fácil hablar el mismo idioma.
2: parafraseando al investigador "el movimiento se demuestra andando". creo ya está bueno de informes y lecturas porque se ha transformado en un loop infinito y no hay voluntad política de "hacer"

humildemente hablando
Gonzalo

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo contigo Gonzalo, si la cosa sigue así no va a haber sitio ni en la Biblioteca de Alejandria para tanto informe y libro.
Joaquim

Mila dijo...

Pero bueno qué gran análisis.... no sé si has leído este artículo... pero pienso te gustará: http://www.almendron.com/tribuna/24469/la-crisis-perfecta/

salu2

JLMON dijo...

Gracias Mila
he leido el artículo y es realmente acertado.

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