jueves, 21 de mayo de 2009

ZENTRALFRIEDHOF, EL ESPIRITU DE EUROPA




Puede parecer morboso o, al menos, curioso, pero siempre me he sentido inclinado a visitar el cementerio de los lugares por los que estoy de paso, extrañas manías de un viajero accidental. Tengo que decir en mi descargo que no siempre consiguen atraer mi curiosidad. Pero los hay que recomiendo una visita.
Londres cuenta con sus famosos “siete cementerios”, pero el que bien merece una visita es el de St. James en Highgate, diseñado y planificado por Stephen Geary. Hoy en día, todavía se encuentra en proceso de restauración gracias a una fundación privada que se lo compró a la United Cementery Company por cincuenta libras en 1981. Pero, con todo, es un lugar misterioso y sereno a un tiempo. Un lugar donde es posible visitar las tumbas de Herr Marx, J.B. Bunning, el arquitecto paisajista, Herbert Spencer, el hombre que inspiró al cabo Adolf, Faraday o George Eliot.

Viena tiene un cementerio ejemplar, el Zentralfriedhoh. Y digo esto porque es el único lugar del mundo que conozco donde muertos y vivos conviven en perfecta armonía y hasta felicidad. Este cementerio es un alegre punto de encuentro de gentes de toda edad y condición. Los conciertos de cuerda o jazz son frecuentes siguiendo esa tradición vienesa que todo lo inunda con las notas de Mozart, Schubert, Brahms, Salieri o Strauss, sin olvidar a Beethoven. Todos ellos están enterrados en los verdes prados de Zentralfriedhoh, la esencia de Europa. Pero este cementerio es también el símbolo de la paz y la concordia. Situado en el centro de un continente atormentado en los últimos siglos por la violencia y la felonía, ofrece refugio a todos por igual. Allí están enterrados judíos de Letonia o Moravia, políticos socialdemócratas y nacionalsocialistas, comerciantes alemanes y condes húngaros, rusos blancos y trotskistas arrepentidos, ciudadanos sin nombre y deportistas que se opusieron si éxito al Anschluss. Es el sueño de la concordia y la igualdad. Todo ello en una ciudad sabia que durante muchos siglos ha sabido ejercer su papel de portal de Europa frente a la otra Europa. Hace ya muchos años desde mi última visita a los prados de Zentralfriedhof, pero en mi próxima visita a mi querida tía vienesa, prometo no faltar a la cita.

Los cementerios de mi tierra son también curiosos. No por albergar a celebres personajes o permitir admirar ingenios arquitectónicos. Su peculiaridad reside en sus habitantes. En ellos, junto a ciudadanos anónimos, puedes encontrar a víctimas y verdugos conviviendo silenciosos y sorprendidos. Algunos de ellos coincidieron en las salas de maternidad, cuando todavía la inocencia era un grado. Incluso los hubo que compartieron pupitre en alguno de los innumerables conventos que salpican los valles de esta tierra. Los hubo que compartieron mesa, mantel y bacalao en la misma sociedad. Incluso conozco a quienes tuvieron la misma novia de adolescencia. Pero, ya ven ustedes, tuvieron que esperar a ese hecho democrático que es la muerte para dejar de jugar al gato y al ratón.
Descansen en paz de una vez por todas

2 comentarios:

Coka Urzúa dijo...

Hola, me gustó principalmente este post por el aporte que significa, muy bien escrito por lo demás, y creo q no es nada de morboso visitar cementerios, yo también lo he hecho cuando he visitado distintos países o ciudades y como dices, no por morbosidad, sino, por que ahí se encuentra la historia del lugar, además de ser un espacio donde los arquitectos, dejan volar su imaginación ilimitada, por encargo de aquellos que quieren demostrar aún desde el más allá sus delirios de grandeza sus demostraciones de poder, sus gustos muchas veces ingenuamente kitsch también están los más sobrios, quienes quieren ser recordados por su elegantemente sobrio buen gusto, haciendo uso de un diseño de líneas simples, pero no por eso menos costosas, o encontramos notables demostraciones de amor a quién se ha ido primero,u homenajes a las culpas quizás de no haber demostrado el amor en vida, o los engaños y traiciones, esperando q si desde el más allá se enteran, con ese despliegue de grandeza sea perdonado por el ofendido amante.
En fin, creo que en los cementerios existe todo un mundo digno de ser visitado y recordado. gracias por tu post.
un abrazo

Mila dijo...

Te recomiendo el Cementerio de Staglieno en Génova (Italia) con una increíble historia que lo ha convertido en Obra de Arte debido a la gran calidad de las obras escultóricas que desde mediados del siglo XIX adornan las tumbas. Ya que viajas mucho si tienes oportunidad visítalo, yo lo estoy deseando... jejeje

http://andarlento.blogspot.com/2008/08/staglieno.html

Salu2 :))

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